martes, 9 de septiembre de 2008

lunes, 8 de septiembre de 2008

los Budas

"Es fácil entrar en el mundo de los Budas, pero es dificil salir del mundo de los demonios", escribió Yasunari Kawabata, poco antes de suicidarse.

No sé porque tipeo esto, en esta felíz noche de insomnio.

miércoles, 28 de mayo de 2008



Llueve en Montevideo. Por una calle arbolada, camino mirando las baldosas mojadas. Las zapatillas avanzan tranquilas por hileras marrones, por formas de L amarillentas, por tableros morados, grises, color durazno. Pisan baldosas a rayas, cuadriculadas, pisan diagonales. Algunas baldosas de diseños sofisticados, hacen que me detenga. Las observo. Huellas de un tiempo no lejano en donde las veredas podían ser obras de arte.

Baldosas hundidas, quebradas, vueltas sobre sí mismas; también hay baldosas parches, que reemplazan a otras. Se arman trazados caprichosos en una misma vereda. Como un tetris o un puzzle de puzzles pisoteados.

Las suelas de los caminantes, yendo y viniendo a lo largo de los años, fueron tiznando los bordes de estas regiones de baldosas desiguales, opacaron las superficies, apagaron los colores, disolvieron los contrastes. Las tramas, cocidas entre sí, lograron una suerte de piel frankensteiniana.

Adquiere unidad, lo desgastado. Tiende a perder su diferencia. Le pasa a las esculturas sometidas a tormentas y años. Llega el musgo y los rasgos pierden su filo, la mano del autor cede el cincel, cede su estilo. Hay, quizás, una patria de lo muy usado, de lo muy vivido. Cuando se comparte un peso, una misma historia encima, como en el caso de estas baldosas, la semejanza se vuelve inevitable.
Hasta las hojas secas que hoy caen quieren fundirse en este tapiz de otoño.

Hace frío. Entro en un Snack Bar, lugar desierto. Si la puerta no estuviera abierta se podría jurar que el local fue abandonado hace veinte o treinta años. Elijo una de las cuatro mesas, junto a un ventanal. Sentado detrás del mostrador, un hombre con gorra de lana y gruesos anteojos de aumento, silba. Mi presencia no altera ese concierto privado. Por los vidrios empañados, el techo y las paredes manchadas, su melodía rebota, vibra: cuadrafónica versión de Caminito, apenas contaminada por el audio de un pequeño televisor.

Disparos, el ruido de una camioneta que vuelca, se me antoja anotar en el cuaderno de bolsillo, una lista de sonidos que va soltando esta parada. Llega un fondo de cuerdas, la trilladísima música de fosa de un filme de acción de los 80, que enfatiza las acrobacias de un Chuck Norris joven en el televisor. Las voces retro del doblaje completan la banda sonora, perfecta para un desayuno fuera del siglo 21. Esto es justo lo que quería, cuando caminaba bajo la lluvia buscando refugio, hace un rato.

El mozo no aparece. A mi lado, un gran mostrador de cristal y madera. Solo exhibe un fino polvillo. Un metro más allá, el cartel colgante de Chiclets Adams sugiere que alguna vez la publicidad apostó a la clientela de este bar. Quince o veinte cajas de Whisky vacías, descoloridas por la luz del sol, se apilan en otro escaparate. Something Special, White Horse, Ye Monks, Sandy MacDonald. Hay cajas tan borradas que ya no se puede leer nada en la etiqueta.

Llega el hombre, pido un café con leche, y algún bocado. Retruca un capuchino, y me dice que para comer no tiene nada. Señala en la ventana a “La Sirena”, una panadería que está enfrente. Cruzo, pido tres medialunas. Saco un Pedro Figari, pago y recibo el vuelto. Cuando regreso a la mesa, sobre la fórmica ya está mi capuchino.
Un sorbo y me siento completo.

jueves, 22 de mayo de 2008

sábado, 19 de abril de 2008

En un mismo movimiento, sincronizados tal vez, aunque uno siempre con más voluntad que el otro, se abren los ojos por la mañana. Primera señal que el cuerpo da, repite, para decir: yo no quiero soñar toda una vida. Empieza entonces la batalla de dos o más mundos en pugna. Ambiguas fuerzas se disputan nuestro espíritu, nuestra atención. Indeciso, el tiempo va y viene entre esos frentes. Los huesos, los dientes, los músculos, como soldados impacientes, van tomando sus posiciones. Aguardan el parte, una razón para moverse. No hay un día que se inicie sin esta violencia.

jueves, 27 de marzo de 2008

Territorio

despedazado
un bote regresa
de la rompiente

una espiral de astillas
un resplandor de agua
y restos de madera

lejos de allí, sobre la hierba
que verdea entre mis manos
camina una hormiga

su andar desorientado
siento sobre mi brazo
por el camino de venas

el peso
de su soledad en mí

ella camina sin saber
que el humano es territorio
caprichoso

la posibilidad de un movimiento
asesino
en la trama del pulgar

pero afuera la noche
trae un perfume de sal

el viento une
ramas
pelos
antenas
tranqueras
y me toca decidir
que esta vez
aquí nadie mata a nadie

martes, 25 de marzo de 2008

Cècile

Borda soldados
con paciencia de enfermera
en un día soleado

Su aguja perfora el campo de batalla, un corazón
que vuelve a estallar
en hilos rojos

Después dobla la tela y la guarda
en un bolsillo, y sale
como flecha
a comprar pan
Cangrejos

Hacia el comienzo
al Big Bang y mucho antes también
mejor que dar un paso adelante
¿no, amor?
el álbum completo
ninguna foto afuera
el magnífico hotel de Bariloche
magnífico ahora a la distancia
el arco iris doble en el lago Moquehue
gran postal, tu noche de vómitos
en la estación de Azul
¿o fue en Tandil?
y aún así los besos
los dedos
sigamos
ningún rollo sin revelar
la niña de los tres conejos
enamorada de mí, decías
el viento que casi nos lleva
mientras buscábamos la hostería
los dientes de unos perros
¡pero antes, antes!
el vino de una boca a la otra
el capítulo de la sílfides en el libro de Heine
que nos durmió y nos despertó dulcemente
en un sueño salado
sigamos
hasta los bisabuelos
tuyos, míos, la historia argentina
un barco que zarpa en Portugal
una esclava y una vasca
receta por receta
y así hasta el Big Bang
todo por no dar
el paso hacia donde
ya nunca te veré ni me verás

miércoles, 5 de marzo de 2008

Esta mañana
en la sangre
anda tu risa

lunes, 3 de marzo de 2008

Un golpe de hacha
asusta a los pájaros

Dibujan en la luz horizontal
un presente entrecortado

Caligrafías que inventa el ojo