sábado, 19 de abril de 2008

En un mismo movimiento, sincronizados tal vez, aunque uno siempre con más voluntad que el otro, se abren los ojos por la mañana. Primera señal que el cuerpo da, repite, para decir: yo no quiero soñar toda una vida. Empieza entonces la batalla de dos o más mundos en pugna. Ambiguas fuerzas se disputan nuestro espíritu, nuestra atención. Indeciso, el tiempo va y viene entre esos frentes. Los huesos, los dientes, los músculos, como soldados impacientes, van tomando sus posiciones. Aguardan el parte, una razón para moverse. No hay un día que se inicie sin esta violencia.

jueves, 27 de marzo de 2008

Territorio

despedazado
un bote regresa
de la rompiente

una espiral de astillas
un resplandor de agua
y restos de madera

lejos de allí, sobre la hierba
que verdea entre mis manos
camina una hormiga

su andar desorientado
siento sobre mi brazo
por el camino de venas

el peso
de su soledad en mí

ella camina sin saber
que el humano es territorio
caprichoso

la posibilidad de un movimiento
asesino
en la trama del pulgar

pero afuera la noche
trae un perfume de sal

el viento une
ramas
pelos
antenas
tranqueras
y me toca decidir
que esta vez
aquí nadie mata a nadie

martes, 25 de marzo de 2008

Cècile

Borda soldados
con paciencia de enfermera
en un día soleado

Su aguja perfora el campo de batalla, un corazón
que vuelve a estallar
en hilos rojos

Después dobla la tela y la guarda
en un bolsillo, y sale
como flecha
a comprar pan
Cangrejos

Hacia el comienzo
al Big Bang y mucho antes también
mejor que dar un paso adelante
¿no, amor?
el álbum completo
ninguna foto afuera
el magnífico hotel de Bariloche
magnífico ahora a la distancia
el arco iris doble en el lago Moquehue
gran postal, tu noche de vómitos
en la estación de Azul
¿o fue en Tandil?
y aún así los besos
los dedos
sigamos
ningún rollo sin revelar
la niña de los tres conejos
enamorada de mí, decías
el viento que casi nos lleva
mientras buscábamos la hostería
los dientes de unos perros
¡pero antes, antes!
el vino de una boca a la otra
el capítulo de la sílfides en el libro de Heine
que nos durmió y nos despertó dulcemente
en un sueño salado
sigamos
hasta los bisabuelos
tuyos, míos, la historia argentina
un barco que zarpa en Portugal
una esclava y una vasca
receta por receta
y así hasta el Big Bang
todo por no dar
el paso hacia donde
ya nunca te veré ni me verás

miércoles, 5 de marzo de 2008

Esta mañana
en la sangre
anda tu risa

lunes, 3 de marzo de 2008

Un golpe de hacha
asusta a los pájaros

Dibujan en la luz horizontal
un presente entrecortado

Caligrafías que inventa el ojo

lunes, 25 de febrero de 2008


Salgo del cementerio con ganas de vivir. Es un domingo soleado, aunque fresco, como para usar bufanda. Otro día del padre. Por la tarde. No me siento triste.
Encuentro una heladería de esas que abren en otoño. Pido un vaso mediano de dulce de leche y granizado blanco. Cruzo la calle y me detengo en una esquina. Frena un automovil azul, con el costado abollado. El conductor es un hombre de unos cuarenta años, lleva sobre su falda papel de regalo, escocés, arrugado. En el asiento de atrás se abrazan sus pasajeros: ella tendrá siete años, él es un Cocker Spaniels. Me acerco a la ventanilla y sin saber porqué hago una morisqueta. La nena me mira, seria. Saca un papel. Empieza a leer, a dictarme un poema, que escribió para su papá. Tengo que cerrar los ojos para tapar otros ruidos, y entender esas palabras. Apretar el corazón, al fin empiezo a oír. Es un lindo poema y cuando está por llegar al final, un semáforo verde se la lleva para siempre.

martes, 15 de enero de 2008

Niebla fría en los ojos.
Recién cosas rotas.
Tu cabeza sonriente en los escombros
me adivina el futuro.